URANO HA ENTRADO EN TAURO Y CON MERCURIO RETRÓGRADO.

Por Astro-Jay

@JulioEspejel_R

¡Disculpen ustedes la abrupta intromisión, pero como surgió de la necesidad de contarles una historia que me sucedió y que, según yo, es un gran ejemplo de Mercurio Retro (retrógrado), por eso me atreví a aparecer! Y si al final mi historia no tiene nada que ver o no creen en la astrología, de cualquier modo me parece muy divertida de leer; por eso se las quise compartir.
Porque justo el 06/03/19, cuando me sucedió, mi compa Mercurio, comenzó a retrogradar. Y es el planeta de la comunicación. Y ahorita no va a andar muy disponible que digamos, muchachos: es como que anda en una playa y va andar medio desconectado. Y cuando retrograda siempre se deja ver también en la comunicación vía aparatos, no sólo persona a persona.
Pero ése no es el tema sino que la historia que me pasó justo por vía telefónica, ¡me pareció tan fácil de relacionar con lo que está pasando allá arriba! Porque los astros ahorita están muy revolucionados.
Quizá todo está así por la entrada de URANO en Tauro, no sé.
Y para los que no sepan quién chingados es URANO, el señor es “Don Planeta” en la Astrología porque es uno de los más fuertes y porque va a influír en mucho durante un largo período, ya que permanece en cada signo por 7 años, sin moverse. ¡Y se estaciona a opinar y todo! Porque le gusta reordenar.
Bueno eso lo pueden investigar después! El tema ahora era Mercurio en la historia de mi llamada telefónica de la tarde del #06/03/19, día en el que empezó a retrogradar y se me hizo sorpendente, como ya les había dicho.
Resulta que recibo una llamada de un número de CDMX que no tengo registrado y aún así, contesté. Era del banco que utilizo y como justamente acababa de ir a hacer una aclaración, pensé que era algo relacionado. Pero no. Era para ofrecerme un servicio adicional a mi cuenta. Cabe mencionar que suelo ser muy paciente con los chicos que llaman de un call-center para ofrecer cualquier cosa porque trabajé unos cuántos meses en uno y sé lo que se siente tratar de hacer tu chamba y recibir malos tratos de la mayoría de la gente que está harta de recibir llamadas de ese tipo. Esta vez mi interlocutor era Alejandra.
Yo estaba tranquilamente con un amigo, platicando, cuando entró la llamada que ya sabía no sería breve, pero como sí me interesó el servicio, me quedé escuchando a la chica, quien me cayó muy bien y eso a mí, me vende. Entonces escucho toda la información general y cuando Alejandra ya me iba a transferir para cerrar mi contrato, le pedí que no lo hiciera porque aún tenía un par de dudas que resolver, a lo que respondIó entre asustada y apresurada que cuáles eran mis dudas. Cuando le hice la primer pregunta me contestó: “lo comunico con mi supervisor para aclarar sus dudas”. Y en lo que me comunicó, le dije a mi amigo:
“Seguro está en capacitación y la puse a sudar con mi pregunta”…
Me contesta el supervisor.
Ignoro si en todos los call-center sea igual pero en base a mi paso por ese mundo, me pude imaginar la escena por completo y se lo comenté a mi amigo que estaba muy atento a lo que pasaba. Le dije: “¡Pobre Alejandra, mi pregunta fue too much! Me cayó bien”.
El supervisor, que también se ve que tenía prisa, resolvió mis dudas muy satisfactoriamente aunque tardamos un poco en llegar a entendernos; pienso que él sintió que estaba buscando rechazar el servicio cuando yo sólo quería estar seguro de las letras pequeñas y algunas variaciones circunstanciales de la cobertura porque, la vendedora ya me había convencido de contratar. Hasta ahí seguía muy en buena onda todo.
Cuando supo que ya no quedaba en mí ninguna duda, me devolvió la llamada con Alejandra mientras yo seguía platicando con mi amigo y le decía que cuando ellos ponen en espera a las personas, el que está en la llamada sigue escuchando lo que uno está hablando y un par de datos acerca del sistema que conocí en esa fase. Y de pronto Alejandra reapareció, preguntando:
“¿Le resolvieron todas sus dudas señor?” a lo que contesté: “Perfecto Alejandra, muchas gracias. Dime qué procede para que ya cierres la venta y te ganes la comisión”. La pobre se quedó muda y entre que se reía y se ponía más nerviosa, me dijo que era comprobar algunos datos y listo. Después de una media hora de llamada continua. Ya sintiéndome del otro lado le iba contestando cuando de pronto, escucho otra voz que me pregunta:
“¿Señor Astro-Jay?”
Respondo:
“Sí soy yo. ¿No eres Alejandra? ¿Ahora qué pasa?”
“¿Estoy hablando con el señor Astro-Jay? Le llamo del departamento de protección de banco bla bla bla…”
Y yo: “¡Ay no! ¿Otra vez desde el principio? ¡Ya me había atendido Alejandra y nada más faltaba cerrar!”
Y contesta la mujer: “Sólo le voy a comprobar unos datos y que dé su consentimiento”.
“¡Ándale pues!” fue lo único que pude decir porque la mujer se fue como hilo de media y ni me dejaba hablar ni le entendía de lo rápido que hablaba. El caso es que en una de esas la interrumpí con un: “eso sí no te entendí para que veas, disculpa”. Y se frena y me responde:
“¿Cómo que no me entendió?” pero como sí me estuviera regañando. Y pues a mí, como me emputa que me regañen, obvio ya no le contesté tan en buena onda. Se me acabó la empatía, digamos. Entonces le dije que no le había escuchado bien.
Y entonces em-pe-zó a re-pe-tir-me la in-for-ma-ción sí-la-ba por sí-la-ba.
Y le contesté que sí aceptaba pensando: “a esta idiota ahorita se la devuelvo”; porque si me emputa que me regañen, más me emputa que me traten como si fuera un imbécil. Así que, continué con la llamada contestando únicamente “sí” a todo (tal como me ordenó, la muy frígida), hasta que se le ocurió preguntarme mi dirección de correo electrónico y entonces pensé “va la mía”.
Mi e-mail normalmente lo tengo que deletrear, así que lo que hice fue decírselo lo más rápido que pude de forma que no me entendiera nada; “oesepeacuoigriegablablablaarrobagimeilpuntocom”.
“¿Me lo pude repetir más despacio?”, contestó furiosa la mujer. Sonreí.
“¡Claro!” contesté. “o-de-oso, s-de-serpiente, p-de… princesa, a-de-árbol…”
Y rematé con un “gmail.com, o sea g-de-gata, m-de-marciano, a-de-Alejandra, i-de-idiota, l-de-longaniza, punto, c-de-casa, o-de-oso y m-de-murciélago, por si no sabes deletrear en inglés”…
La tipa se puso peor y yo me que quedé muy satisfecho, esperando que me devoviera de una vez con Alejandra y que llegará el final de la llamada en la que siempre te preguntan algo como: “para control de la empresa ¿podría calificar la calidad de ésta llamada, por favor?” u otra cosa similar. Y entonces soltarme yo.
Pero eso no sucedió y la mujer en cuestión ya se estaba despidiendo cuando le dije un:
“No, espérate. Antes de que termines la llamada quiero decirte algo en muy buena onda: no hables tan rápido porque no se te entiende bien todo lo que dices y es importante que los clientes nos llevemos la información muy clara”, lo más tranquilo que pude.
Y qué me responde:
“Pues también ¿cómo va a entender si se la pasó hablando con otra persona durante toda la llamada?”
¡Y ahí sí me encendí! Y le contesté ya sin ningún reparo:
“Pues fíjate que a tí te tiene que importar un carajo si yo estoy hablando con una persona o con veinte porque, al final, ya cerraste tu venta. Uno. Y dos: te vale madres si estoy con alguien porque yo no te pedí que me llamaras, sino que, estando con alguien, OCUPADO, me puse a darte el tiempo de terminar la llamada y eso fue porque Alejandra, tu compañera, lo consiguió con su trato y me convenció de comprar, así que…”
Y en eso me di cuenta que ya no se escuchaba nada del otro lado de la línea y le dije a mi amigo:
“¡Uh! ¡Ya me colgó!”
Y escucho del otro lado una voz contenida que me dice, apretando diente y todo:
“Aquí estoy señor. No me he ido. Aquí lo estamos escuchando”, a lo que respondí bastante enojado:
“Ah pues me parece muy bien que me estén escuchando los que me estén escuchando porque he de decir que toda la llamada iba muy bien y sin ninguna queja con Alejandra y con el supervisor, pero se vino abajo contigo que, además de hacer mal tu trabajo tienes un pésimo trato y que, mientras yo estaba tratando de darte una observación en muy buena onda, respondes de esa forma, aún habiendo cerrado una venta mal hecha después de aturdir a tus clientes, ¡porque no se te entiende nada de cómo hablas! Yo creo que eso debe interesarle a tus superiores y al cliente que los está contratando ¿no? ¡Qué pena que ésta historia termine así y que bueno que graben todas las llamadas y me escuchen los que me tengan que escuchar. ¿Ya es todo para terminar con esta llamada?”.
Mi amigo nada más abría los ojos cada vez más y escuchaba muy interesado.
“Es todo. Buenas tardes”, respondió la otra.
“Muchísimas gracias. Igualmente. Que tengas una excelente tarde, nena”, raspondí irónico y colgué trinfante.
La verdad es que terminé muy enojado y mi amigo todavía se tuvo que chutar mis mentadas de madre y toda la historia que me inventé acerca de ese call-center, la pobre Alejandra inexperta, el supervisor indiferente y la amargada a la que ya no le gusta su trabajo y que podrían sancionar cuando mi llamada llegue a control de calidad. Hasta le dije, muerto de risa, que ojalá y esa llamada quedara registrada incluso para ponérsela a los que capaciten como el perfecto ejemplo de una llamada difícil con un cliente problema.
Hasta allí fue a dar mi conclusión. Mi amigo nada más respondía: “¡A huevo!” y se cagaba de risa.
Cuando me di cuenta de cómo me había alterado sin razón después de haber estado tan tranqulo minutos antes, le dije a mi amigo:
“¿Ves? Mercurio retrógrado en acción. Te consta que todo iba muy bien pero de pronto algo sucedió que obstruyó por completo la comunicación efectiva y ¡terminamos en pleito vía telefónica!”. Real: Mercurio haciendo de las suyas.

Y más o menos de eso se va a estar tratando hasta finales de marzo. Por eso les estoy avisando porque, además de mi llamada, durante éstos días he sabido de muchas historias de retrasos, accidentes menores, transacciones, mensajes o cierres que se complican y así.
Y no conforme con Mercurio, hay unas que otras cosas más que están sucediendo junto con la entrada de Urano en Tauro:
Con el cambio del sol de Piscis a Aries, terminamos un recorrido completo por la rueda del zodíaco y empezamos la nueva (ésto sucede con el equinoccio más o menos); digamos que es un Año Nuevo en el zodíaco, sin contar con que recién acaba de pasar la Luna Nueva en Piscis, lo cual de alguna manera es un final-comienzo también.
En el horóscopo chino igual acaba de empezar el año del cerdo y en general, a lo que me refiero es a que todo nos habla de un inicio, de un proceso de preparación ante la nueva era que estamos empezando (aunque no lo crean), que está arrancando muy fuerte y durante la cual habrá cambios importantes a nivel global. Y para eso hay que aprovechar la energía de Mercurio para meditar, reflexionar, respondernos cosas y organizar nuestros asuntos lo más posible. Estamos en el inicio de un nuevo futuro y debemos estar atentos hacia el mismo y estar lo más conscientes posible ante semejante suceso, para entrar con el pie derecho.
Yo sé que para muchos resulta ridículo el hacer toda ésta explicación basado en los planetas y esas cosas, y que no lo creen. ¡Está bien! Yo sólo les cuento un breve ejemplo que a mí me pareció digno de resaltar para que fuera el pretexto de darles un panorama muy general y bastante subjetivo de las cosas que tienen que ver con ello y que no estoy inventando yo, pero que nos conciernen a todos.
Por eso creí prudente platicarles acerca de eso y arrancar con algunas publicaciones posteriores que tratarán acerca de temas similares. Espero no les deje de resultar entretenido. De cualquier modo cuenta como dato curioso al final. De nada.
Les mandaría todo lo que me sobra pero no se puede porque eso es del señor Derbez, entonces solamente espero hayan llegado hasta este punto y a los que sí, les agradezco haberlo seguido hasta el final. Me encantaría leer comentarios de vuelta y que si tienen alguna historia que contar al respecto, nos la compartan en los comentarios. Por mi parte es todo por ahora.
¡Échenle ganitas y suerte con mi carnal el Mercury! Nos leemos en la siguiente.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Elisa dice:

    Jules eres lo.maximo amo leerte…. Q miedo el don mercurio….iremos tranquilos….

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