Marco Pérez

Cuando estoy triste
pienso en el suicidio
como algo
que nunca me sucederá.

Es gracioso.
Lo mismo pensaba
de la tristeza.

Julio Espejel (Tw: @JulioEspejel_R)

Primero que nada quiero desearle un feliz día a todos los pequeños y que lo pasen ¡increíble! Porque en realidad no es del todo responsabilidad suya. Ojalá que el tiempo que reciban sea de calidad y los mimen mucho un día completito.
Y dicho lo anterior, ahora también quiero desearle un feliz #DíaDelNiño a todos los demás y les voy a explicar el por qué. Lo siento.
Desde hace varios días (y no precisamente por el día del niño) me ha estado llegando el tema del niño interior. Y no es casual, según yo, porque parte de lo que correspondía astrológicamente hace unas semanas (a mí eso sí me influye), era trabajar con el mismo; así que he andado al pendiente tanto de MI niño interior, como de los niños que veo dondequiera que voy.
Y no es cuestión de planetas (no voy a ahondar en eso ahora) sino tema de salud, diría yo. Lo del niño interior para nuestra salud emocional y lo de los niños que uno ve en todos lados es por salud de la sociedad y del planeta ¡no chinguen!
Lo digo porque, por ejemplo, el otro día iba en el metro y un niño de pronto se puso a llorar a gritos. Al principio pensé que iba a pasar en cuanto le ofrecieran un dulce o algo así, pero me equivoqué. El pequeño o pequeña (porque yo no alcanzaba a ver en dónde estaban) siguió llorando cada vez con más desesperación. ¡Y yo con uno de esos días complicados encima y casi sin haber dormido! Mi tolerancia era muy frágil y ya ven que luego me pongo un poco loco. Respiré profundamente.
El caso es que, el berrinche del niño (que he de decir lo sentí mås que como berrinche, como que algo en verdad lo había puesto muy mal) continuó durante todas las estaciones que duró mi trayecto y entonces, entre mi coraje y mi hartazgo pensé en decirle a la mamá, en plan señora regañona, lo siguiente:
Eso hubieras pensado: que si no ibas a ser capaz de tranquilizar a un niño llorando, ¿para qué lo traes a sufrir e ignorarlo, no?” y bajarme del vagón en modo prefecta de secundaria privada católica.
Y les juro que estuve a punto de hacerlo pero le dieron un twist a mi escena: cuando voy a bajar del metro, la madre se me puso en el camino dispuesta a bajar delante de mi. Y me paró en seco. Al verla. Porque estaba lejos de ser la mujer que, en mi cabeza tendría que haber sido: una de esas adolescentes super maquilladas y entalladas con cabello de algún color platinado (en términos del meme, La Britany) cargando a un pobre niño todo mal vestido, moquiento y despeinado.
Prometo que todo lo que digo no es ni por prejuicioso ni por clasista, sino por lo que implica una dupla así: la falta de educación (y hablo de la de las escuelas en México) y de la necesidad de hacer hincapié en temas de salud sexual y reproducción porque, los más jóvenes, al parecer, no se han enterado de todos los riesgos que hay, lejos de un embarazo; el embarazo no es un riesgo sino “una hermosa bendición que Dios les ha mandado y que seguro les va a traer una tortota bajo el brazo“, juran.
Y ahí tienes a La Britany en mamá luchona, pero también bien fiestera porque anda queriendo encontrarse al Brandon para que vea que sin él va a sacar a su chamaco adelante y que voy a encontrar a uno mejor que tú, ¡culero! piensa, en mujer empoderada, mientras se pone a ligar. Y como ese día le tocó llegar cruda a cuidar a su criatura, pues la desesperó y le metió aquél sangoloteo que lo hizo llorar. Todo eso me imaginé allí en el metro escuchando a la bebé. Esa era mi historia repetida por millones de casos de Britanys y Brandons que son en realidad apenas unos pubertos faltos de la madurez necesaria para engendrar y que, en nuestro país son el pan de todos los días.
Pero no era así y hasta me sentí mal por lo que vi: la madre era una mujer de esas que vienen de la sierra (o eso dicen) y que reparten papelitos para pedir una cooperación y, aparte de una caja con chicles, llevaba a una niña de la mano. Eso ya no es sólo tema de educación y de “La Rosa de Guadalupe“, sino de pobreza y mal uso de recursos. De un sufrimiento mayor de la madre que del niño por no poder abastecer ni sus necesidades básicas, según yo. Y también es tema extenso para discutir. Pero hoy es día del niño. Otro día.
Cuando bajamos del metro me quedé observando y la mujer entonces sentó a la niña y se agachó a consolarla y atenderla con todo cariño y paciencia.
Me di la vuelta enmudecido y seguí mi camino reflexionando un sinfín de cosas (ya que el trabajo era el niño interior): primero que nada pude notar mi poca paciencia y mi forma de reaccionar (porque el haberle dicho algo así a cualquier persona, no habría estado chido) y pensé en mi control sobre la ira porque a pesar de que iba en vivo y con un trayecto de los MUY pesados días de la #SemanaSanta, eso no era su culpa.

Fotografía de Internet

Y ya luego pensé en que a pesar de todo tengo razón: si no tienes la tolerancia para aguantar a un niño durante los próximos 18 años (al menos), ¡pues no te embaraces! No estoy hablando solo de las cuestiones económicas que implican muchísimas responsabilidades que no podrás evadir, sino en la cuestión emocional y de la estabilidad necesaria para mantener y atender a una nueva vida como se merece. Porque él no te pidió venir a éste planeta. Y no lo culpo. En este planeta estamos cada vez peor.
Cada vez hay más niños en el mundo. Y de esos, muchos viven en las calles, a muchos los obligan a trabajar, abusan de ellos, los maltratan, los matan, los venden, o los cortan en trocitos. A otros nada más no los pelan. A algunos de todos esos, les dan una pésima educación y un pésimo ejemplo al ser educados con ideas retrógradas que los transforman en pequeños adultos inflexibles, violentos y amargados desde niños y normalmente son los que hacen bullyng a otros, igual que sus padres. Muchos más están muriendo de hambre o no les dan oportunidad de ir a la escuela. En resumen: es muy común que los derechos de los infantes se vean mermados o aplastados.
En realidad el tema de los niños es muy pero muy extenso. Y normalmente me preocupa. Porque tengo un sobrino, por ejemplo, que es un niño muy feliz y que me recuerda mucho a mi mismo en mi infancia. Y de lo que se trata es de mantener niños así, que generen una nueva sociedad que seguramente se desarrollará de una manera muy diferente a la que a nosotros nos ha tocado. Y está bien. Estamos ávidos de gente feliz, buena, responsable, respetuosa y que ayuden a mejorar éste mundo. Pero bueno el tema era el niño interior y no los malos manejos de los humanos sobre La Tierra: hoy es Día del niño.
Yo no sé cómo le haya ido a cada uno en sus primeros años pero yo recuerdo lo que le he dicho a todo quien me conoce: yo no fui un niño normal, pero mayormente fui muy feliz. Hasta que crecí y me convertí en algo muy diferente. Muy diferente a los adultos normales y a lo que era de niño. Una antítesis de lo común y corriente. Entonces me enfrasqué cómo todos estos días, haciendo una poca de introspección. Hablando con mi niño.
Y luego, de pronto se me apareció el caso de una persona cercana de algún modo, que evidentemente está muy lastimada, como muchos de nosotros y a la cual le escribí diciendo que no entendía qué tanto debió haber pasado para que su niño interior se hallara dando de gritos, como la pequeña del metro. Pero sin gritar ni llorar; en silencio. Como muchos otros adultos que deambulan por allí.
A eso voy. Hoy es la mejor oportunidad que tenemos para analizar y recordar ese que fuimos y preguntarle si lo estamos haciendo bien, tal y como él lo soñó hace muchos años. Y respondernos. Y a partir de esa conversación, poder decidir cómo actuar frente a él, ante nosotros mismos y con respecto a los niños que tenemos al alcance. Porque si debemos tratar a los demás como queremos que nos traten o nos hubiera gustado que nos trataran, entonces creo que tenemos mucho que pensar respecto al asunto de la infancia, que resulta tan medular en nuestro desarrollo y tan urgente a nivel global.
El desearles un feliz Día del niño no se trata de que les regalen dulces y se vistan del Chavo del 8 sino de, a través de nuestro recuerdo de cuando fuimos niños, tengamos la capacidad de empatizar y adentrarnos en el mundo de los pequeños, que está bien padre aunque se nos olvide. Y en base a eso poder generar futuras generaciones más conscientes y humanas y que no padezcan de los males que nos aquejaron a nosotros con nuestros antecesores. El deseo real es que por un momento nos olvidemos de los chocolates, los juguetes y la ida al cine (que de niños nos cae muy bien) para que volteemos a ver hacia nuestro interior y demos un abrazo a quienes fuimos. Un abrazo profundo y sincero porque seguramente ese indefenso ser está arrinconado y sin luz, esperando que le demos un poco de atención. Porque eso necesitamos tanto él como el adulto. Y lo saquemos a pasear no sólo un día al año. Que nos ayude para que cada que veamos a un niño vunerable, hambriento, maltratado, explotado, abusado, llorando, sin zapatos, bulleado, golpeado y cualquier otra situación, que lo contactemos a partir de nuestro propio niño viviente y le demos un poco de comprensión y de dulzura. De niño a niño.
Y una vez hecho esto, que podamos permitirnos entrar en el mundo de nuestros niños cercanos y jugar como entonces. Y ahora sí ir juntos al cine a aventarnos palomitas, reír a carcajadas y corretearnos por un juguete. Porque se lo merecen y nos lo merecemos. Aunque sea por un día. Y disfrutemos de la vida como niños.

Fotografía de Internet

Ahora sí: ¡Feliz Día del Niño para todos!

Deysi Sánchez H. (Tw: @Medea_SH)

 

¡Feliz día del niño!

Dices tú que los vuelves objeto de revancha con tu ex pareja.
Dices tú que los ves vendiendo dulces en las calles y con tono altivo y mirada inquisidora les dices que no, seguido de una mueca de asco, porque aparte de pobre es un niño indígena.

¡Feliz día de la niña!

Dices tú que ves a tus sobrinas o vecinitas con mirada lasciva, porque fantaseas en cómo estarán formadas en unos años… o peor aún, ya fantaseas con ellas desde ahora.

¡Feliz día del niño y la niña!

Dices tú, que eres docente porque era un buen trabajo, pero no te importa que le hagan bullying al pequeño que lleva los zapatos rotos, ni tampoco te interesa si entendieron tu clase.

¡Felicidades a todos los niños!

Dices mientras no te importa pasar por encima de sus derechos, cuando no te importa que en medio de balas se conviertan en cifras por daños colaterales.

¡Feliz día de todos los niños y las niñas!

Dice el Estado, ese que no vela por la seguridad de los infantes, a quién no le interesa la taza de desnutrición, de analfabetismo… de asesinatos.

“Dejad que los niños vengan a mí”

Dices tú, representante de la Iglesia, pero que encubres a pederastas… o tal vez seas uno de ellos.

¿Felíz día del niño?

Decimos todos, ¡hipócritas! Que no hacemos nada por la niñez que es mutilada, humillada y aplastada con nuestros actos y nuestra indiferencia.

Feliz día del niño a ti… que por nacer en un sistema fallido comenzaste a vivir el infierno desde recién nacido.

 

 

por Eduardo Hernández

Twitter: @El_Doc_Tetris

El 15 de abril es el día mundial del arte; pero por otro lado los mitos e historias al rededor de este día están marcados. Un 15 de abril el Titanic choca contra un iceberg y se hunde, es el asesinato de Lincoln y ahora, la catedral de Notre Dame es consumida por el fuego, fuego aquél por el cual Prometeo se condenaba. Bastó un poco para saber que la estaban remodelando y, al parecer, un accidente provocó el fuego y ahora los habitantes parisinos y del mundo quedaban atónitos ante tal hecho. El edificio que no había sido dañado por el pueblo en la revolución francesa, que había visto llegar a los Nazis, lo más impactante era ver que la aguja que había sido hecha por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX, ahora cedía se partía a la mitad y caía al piso consumida por las llamas.

Opiniones, columnas completas refieren al incalculable valor en arte que albergaba aquel edificio y que ahora se reduce a cenizas, todos expresan su opinión y otros solo se dedican a subirse al tren del mame, siempre me he subido a él, creo que sin temor alguno, y tal vez consciente de lo qué va a pasar, pero el hecho de decir que te duele más a ti porque hiciste un viaje a París y te tomaste una foto fuera de la catedral como otros 40 turistas. También hay quienes aún creen que se debe estudiar en la academia de artes para tomarle amor. Pensamientos basura.

Somos muchos los que ni siquiera hemos pisado el suelo francés y, sin embargo, lamentamos la perdida, Notre Dame me llegó y creo que hablo con muchos de mi edad, con el hype de Disney y Pixar, con algunas películas como Van Helsing y su pelea con Mr Hyde sobre las torres de la catedral, así la conocimos y no nos quedamos ahí, al menos yo que hago la minúscula tarea de por lo menos ubicarla en Google maps y saber algo de su historia, un edificio de suma importancia por su estilo gótico; las opiniones de todos lados venían, aún siendo ridículas y opinando como se debía apagar aquel incendio, creyéndonos expertos en el tema sin darnos cuenta que aquel edificio quedaría en ruinas si le agregaban agua, algunos más osados, decían que era el término para un edificio evangelizador, las teorías conspiranoicas no tardaban en llegar, el incendio fue provocado por la detención de Assange y la filtración de archivos un tanto clasificados. Nuestra imaginación es grande.

Alguien más intentó hacer un playlist de la música que se podía escuchar en un momento como este, sin embargo fue bajada de un momento a otro, junto a otras publicaciones donde ponían el tema de la banda de industrial experimental Coil, Cathedral un Flames, ¿qué podíamos escuchar hoy si hay una pena grande?

No, no se quema un edificio, no te duele más porque lo visitaste y te tomaste una foto a las afueras, se quema la historia y esa no se reconstruye.

 

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por Maricarmen Farfán de Gante

Twitter: @CarmenFGMQ

La cultura popular hoy ha perdido una gran integrante del barrio más bravo. La vez que la conocí fue un día que tuve la oportunidad de ir al “Safari en Tepito”, un proyecto de teatro que organizaron por allá, me recuerdo caminando como a las 6 de la tarde entre los puestos, que por cierto, a esa hora ya anda oliendo bien sabroso a “mari”, cruzamos varios puestos y llegamos a una de las iglesia donde nos juntamos con otro grupo de espectadores y cambiamos de guía, esa vez Noé Hernández (actor) nos llevó a una unidad habitacional en el mero corazón de Tepito, cuando llegamos nos recibieron con un caballito de tequila, así derecho y toda la cosa me lo tomé. Cuando entramos en medio de la sala un cuerpo cubierto por una sábana reposaba, nos sentamos alrededor y mientras Noé hacía unos rituales de “limpia”, vimos como poco a poco el cuerpo que estaba cubierto se movía y de repente frente a nuestros ojos se levantó el cuerpo de La Verdolaga Enmascarada, quien habló muy clarito de cómo hay que ser cabrona y no nada más pendeja y peleonera.

Fotografía de Maricarmen Farfán de Gante

Lourdes nos relató las balaceras, los operativos donde llegan los cerdos y se chingan todo, las redadas, los acompañamientos de las otras compañeras del barrio cuando les encarcelaban a los hijos, cuando se armaban las balaceras y sabías que la libraste porque la bala pasó por la pared de tu casa pero no te dio, ella nos relataba con esa voz rasposa como se la había tenido que rifar y dice orgullosa que Tepito existe porque resiste y las que lo sostienen son las mujeres, porque ya han pasado cierta etapa donde el amor romántico las sometía, donde se daba todo y te dejabas que el marido se emborrachara con el dinero que ganaste trabajando. Así que Lourdes decía mientras nos invitaba frijoles y tortillitas “yo me desconecté el corazón del fundillo” porque hay que estar conscientes de que el cuerpo necesita y también hay que saber cómo dárselo y saber hacerlo, ese día nos habló de querernos solitas, de aprender a masturbarnos para no andar cogiendo con el equivocado, para no perderte ante un arma que parece de repente muy bonita y luego te quiere presa.
Lourdes más que recordarla por sus albures, yo la recuerdo como la mujer que me enseñó que el término cabrona, nada tiene que ver con la prepotencia sino con la forma aguerrida de amarte y de dar amor, reconocida y querida en el barrio, en bellas artes, en la calle. Ella es una muestra de que hay feminismo sin academias y por instinto de supervivencia.
Querida Reinita Cabrona, buen viaje.

Editorial @MentesDivergen1

El dúo inglés de música electrónica, The Chemical Brothers, después de cuatro años sin sacar nuevo disco, ha publicado su noveno álbum de estudio, No Geography. 

El álbum salió a la venta bajo el sello de Virgin EMI y algunas de las canciones que lo forman son ‘Free Yourself’, “MAH’ o ‘Got To Keep On’ o ‘We’ve Got To Try’.

The Chemical Brothers estará de visita en nuestro país con dos fechas en mayo; el 11 será parte del Corona Capital Guadalajara y el 12 se presentará en el Pepsi Center WTC. 

A continuación les dejamos la playlist de No Geography, disfrútenla.

Por Julizza A.

En el teatro, estamos en una época en la que muchas obras están retomándose, están volviendo a tener algunas presentaciones inesperadas o son un pequeño bocadillo que está por una corta temporada y ¡no podrá volver a verse jamás!
Y es que, en esta ocasión me toca hablar de teatro. Por supuesto no es necesario que ustedes sean eruditos en la materia para leer y comentar mis colaboraciones. Prometo irme en ellas con un lenguaje sencillo y sin tantos tecnicismos que, al final podrían hacerlos perder el interés en una más de todas aquellas cosas que, a veces, son satanizadas y condenadas sin una verdadera razón sólo por ser abordadas desde un selectivo nicho cultural en el que los críticos se posan. Aquí lo importante es que ustedes los lectores, reciban un punto de vista más personal y las recomendaciones pertinentes que, contrario a lo antes mencionado, les despierten el interés de acudir, a pesar de no tener ninguna experiencia en el tema. Además la obra de la que voy a contarles viene perfecto con el tema Xennial de la columna. Como quien dice, me resultó muy oportuno recomendársela a las chava-rucas de hoy. Y a sus parejas también. Continúo.
Hace algunas semanas asistí a una de las funciones de “Confesiones de mujeres de 30”, una de las muchas obras que están siendo repuestas en la cartelera. ¡Qué sorpresa!
“Confesiones…” ya había tenido una larga temporada hace algunos años (a partir de 1997) aquí en CDMX y fue una de las primeras obras con las que Morris Gilbert y la empresa productora de espectáculos comenzaron a trabajar juntos, logrando 15 años en escena con más de 4000 representaciones, pasando por distintos elencos y un constante éxito en sus temporadas. Dalilah Polanco, Lola Cortés, Ginny Hoffman, Lorena de la Garza, Georgina Levín, entre muchas otras, son algunos de los nombres de quienes se encargaron de dar vida a sus personajes y que, suman más de 30 actrices que han pasado por dicho montaje.
La dirección corre a cargo de Lía Jelín una vez más; ella ya ha participado en otras obras para OCESA Teatro, como “TOC TOC” (la cual también ha sido remontada) o “Nosotras que nos queremos tanto”; entre sus idas a venidas a su natal Argentina, tiene rato trabajando en México y una vez más, vuelve para refrescar el texto y dejarnos con un excelente producto para pasar un rato lleno de risas, con un remake totalmente actual porque, efectivamente a pesar de ser la misma obra, los temas han sido actualizados haciéndola más interesante.
Yo desconocía parte de esta información, supongo que como muchos de ustedes, sin embargo sí tenía el recuerdo de haber ido varias veces en las puestas anteriores y haberlo pasado como en pocas ocasiones, así que por supuesto que dan ganas de volverla a ver y de llevar a más gente (principalmente a los más jóvenes) a disfrutar de las peripecias y anécdotas que en ella se narran y que, en ésta nueva versión, está perfectamente sostenido por el trabajo de las actrices y de la producción, quienes mantienen un ritmo impecable durante toda la función y nos sumergen en las obsesiones, traumas, pensamientos y experiencias de tres mujeres que llegan a una edad en la que deben replantear su forma de comportarse y de vivir la vida. ¡Porque ya no tienen 20!

Fotografía de Julio Espejel

Otro de los detalles que ha caracterizado el montaje en México, es que reúne a actrices con experiencia y nuevos talentos para obtener un cocktail garantizado en las interpretaciones. En ésta ocasión tocó el turno a Paola Arrioja, Patricia Gallo y María Gonllegos quienes alternan y comparten el escenario con Ana Cecilia Anzaldúa, de quien me declaro fan luego de haberla visto en “El Violinista en el tejado”, “Los Productores”, “La línea del coro” (inicialmente) o en “La Bella y la Bestia”, “Wicked” o “Mentiras”, en las que ha participado como protagonista o con personajes de gran peso y que, sin duda la han dotado de un tremendo manejo del escenario y de un renombre no solamente por su desempeño vocal sino por su trabajo como actriz y su brillo en escena. Resulta un placer verla en acción, totalmente entregada y divertida como en otros montajes no la he visto ya que, precisamente, la estructura de ésta obra permite a las actrices oscilar por las anécdotas, lugares e interacciones, de una manera especialmente relajada y empezando con la diversión entre ellas mismas y una camaradería que, por supuesto, captamos como público.
Está fácil: todos hemos pasado o vamos a pasar por la crisis de los 30, por lo que resulta un tema que seguramente a todos nos va a hacer ruido y provocar mucha diversión al vernos representados o recordar a alguien conocido en las situaciones que las tres actrices comparten en un escenario casi vacío pero muy bien aprovechado y adornado por un diseño de iluminación y sonoro, bastante efectivos.
Yo no sé si efectivamente el público pidió desesperadamente que volviera a presentarse, como decían algunos encabezados pero lo que sí sé es que, con un poco de provocaciones a la nostalgia, un tema llevado a nuestra época con tanta efectividad y con todo el entusiasmo que ponen en realizar cada función, sí se convierte en una obra que, a los que nos interesa lo que sucede con el teatro en México, no deberíamos dejar pasar y los que sólo tienen la idea de ir a entretenerse con algún espectáculo e invertir bien al pagar su entrada, resulta una obra que es una excelente opción y que por cierto, según supe, termina temporada ya a finales de abril. Como dicen éstas mujeres: es “ahora o nunca”. ¡Sólo es cosa de atreverse y disfrutar!

Fotografía tomada de la red

No se la pierdan en el Teatro Fernando Soler (Centro Teatral Manolo Fábregas) de viernes a domingo en distintos horarios. ¡Les aseguro que no se van a arrepentir!

¡Nos leemos pronto!

Por Julio Espejel

Twitter: @JulioEspejel_R

27/03/19

Estaba muy tranquilamente platicando con un amigo de años cuando, de pronto, escuché un tronido sordo, que me hizo interrumpir la conversación con la pregunta:
“¿Qué se escuchó?”
“No lo sé”, contestó él. Y seguimos platicando como si nada.
A los pocos minutos se enteró en las redes sociales de que el volcán Popocatépetl (que nos queda relativamente cerca), había tenido una explosión no tan discreta, que se había escuchado en un radio de hasta 45 kilómetros de distancia. “Por eso lo escuchamos”, pensé. Y entonces se vino toda una plática respecto al suceso.
Habiendo vivido en el estado de Puebla durante muchos años, desde niño tengo muy presente la imagen del mismo. Para ser honestos, muchas noches mientras tenía esa edad, no pude dormir por la angustia de que hubiera una erupción apocalíptica en la que se generara una destrucción a la redonda que colapsara nuestras vidas perfectas de poblanos. Así lo veía yo: era un niño.
Conforme pasaron los años fui calmando esos miedos infantiles y me di cuenta de que “Don Goyo”, como le decimos amigablemente al volcán, no representaba ese riesgo ya que, algunas profecías, investigaciones y declaraciones científicas decían que el Popo nunca haría erupción, que no era probable que explotara de una manera violenta por las ligeras exhalaciones que tenía durante los años y que lo calmaban o incluso que, definitivamente a nosotros no nos tocaría presenciar algo así. Y lo creí, para disminuir mi preocupación y vivir en paz con tremendo monstruo de energía al alcance de mi vista todos los días. Hoy ya no estoy confiado.
Todo con aquél simple ¡PUM!

Popocatepétl – fotografía de la red 

No es que hayamos querido ponernos trágicos mi amigo y yo, pero el señor anda un poquito desatado en los últimos años así que, el tema en realidad se volcó sobre de otros que no están directamente relacionados. He de decir que, durante la conversación nos pusimos intensos y un poco drásticos, pero no dejó de provocarme una reflexión.
Por supuesto que, el primer panorama que nos planteamos, fue el de una erupción con bombo y platillo que generara, como decía más arriba, un colapso, finalmente. Luego de hablar específicamente de Puebla con su huachicol actual, con los lugares que conocemos (él también es de allá) y que pueden estar en riesgo y por supuesto, de nuestras familias y amigos, nos pasamos a los eventos colaterales que pudieran generarse, incluido obviamente un sismo, entre muchos otros escenarios, en los cuales no voy a ahondar.
Y entonces, no pudimos evitar pasar por el del 19 de Septiembre de hace casi dos años en la Ciudad de México (#19S). No nos enfocamos tanto en nuestras vivencias personales puesto que, esas ya nos las hemos contado y no fue lo que importó en ese momento, sino en un tema un poquito más global. Hablamos de muchas cosas que distinguieron ese evento, principalmente la solidaridad, la unión y cohesión social que experimentamos durante esas semanas e incluso el tema de que el mundo entero volteó a ver a México y mejor aún: nos demostraron su apoyo. Dejamos de lado las historias de intereses políticos, conspiraciones y el destino final de todos esos recursos que se enviaron para apoyar a nuestro país, porque no íbamos precisamente sobre las cuestiones de corrupción, ambición y abuso de poder, sino por algo mucho mayor: de cómo es que, como sociedad, se nos olvidó tan rápido. Claro que nos detuvimos en la energía que fluía por todo el territorio y más allá, en esos días. Y vinieron temas mucho más profundos que tienen que ver con la evolución que la raza humana debe experimentar. Y con la sensibilización. ¡Hasta ese punto nos dió el incidente! Y por supuesto que nos quedamos horas comentando.
¡Lo que hizo un fugaz tronidito en nuestra velada! ¡PUM!
Entre tantas cosas, le conté acerca de un libro que leí cuando fui estudiante, y que se llama “La Mujer Dormida debe dar a luz” escrito por AYOCUAN (que a mí me cambió la perspectiva tanto de mi país, como del rumbo de la humanidad) y que mi amigo no conocía. Desde que lo leí me pareció que los mexicanos debíamos conocer esa información que presenta el autor, para despertar. Les sugiero que lo busquen, porque profundizar en todo lo que dice, resultaría demasiado largo, pero cuando yo lo leí no supe si lo planteado en él, salió de una ficción que desarrolla una teoría nacionalista que cumple muy bien o era casi un vaticinio. Habla, después de explicar el por qué, de un México como potencia mundial (obviamente tras un proceso de cambios a nivel planeta) y nos invita a reconocer nuestra escencia como un pueblo lleno de fuerza y de recursos.
A lo que quería llegar era a que ese proceso, hoy por hoy, no me parece descabellado cuando lo pienso: Estamos en un momento con crisis mundiales muy fuertes, con conflictos en varios países que están modificando sus políticas y que, al mismo tiempo, generan enfrentamientos de una nación a otra, con violencia; con una lucha por los derechos de las minorías oprimidas durante siglos; con las ganas de equilibrar y cambiar muchos aspectos ideológicos que han caducado ya y un sinfín de situaciones que veo día a día desde lo más particular hasta lo general, aderezadas con la destrucción del planeta que progresivamente estamos experimentando.
Creo que vivimos en guerra sin que necesitemos estar literalmente entre cañonazos y misiles, tanques y destrucción. Hasta ahora estamos cada uno viviendo su propia batalla, matizada aún con intentos de pacifismo. Muy moderado todo al parecer. Pero me preocupa.
Y a nivel país creo que no es necesario hablar del hartazgo, la rabia y la necesidad de cambio, que son una constante desde hace años y que, evidentemente, nos está orillando a tomar medidas como pobladores, como apuestas de fe y de coraje que muchas veces no han terminado de generar un resultado. Sin embargo, esto me dice que hay individuos (no todos, obviamente) que sí están al pendiente del ajuste necesario que nuestra organización y disposición, deben sufrir.
Y parece que nos perfilamos hacia un mejor destino (o eso queremos creer), pero siento que nos estamos olvidando de otros asuntos que no son sólo economico-políticos, sino que tienen más que ver con nuestra identidad como nación, con nuestro desempeño individual y nuestra contribución hacia un mejor país y ya como individuos, hacia un mundo que viva en paz.
Porque sí nos corresponde a pesar de venir cargando con el peso de las generaciones que habitaron el planeta antes que nosotros. Hasta donde recuerdo, los más jóvenes que yo (Xennials), tienen otra percepción, conexión y responsabilidad respecto a temas de ecología, tecnología, igualdad, conciencia cívica, de globalización y en general, de su responsabilidad respecto a lo que representa su paso por el planeta. Lo supe y lo he notado en mi contacto con ellos, aunque (no podamos generalizar). Entonces volví a recordar el sismo y muchas otras cosas que me lo han demostrado. Y junto con un dejo de esperanza sentí cierto alivio al saberme rodeado de personas así y que, muy probablemente tengan una vaga idea de hacia dónde debemos ir.
Hasta que, una vez que pasó el impacto inicial de la explosión, cuando llegué a casa no pude evitar el abrir las redes sociales y darme cuenta de que, muchos ni se enteraron y los que sí, opinaron poco y terminaban regresando al tema de la carta petitoria de nuestro presidente al gobierno de España (puesto, al final, como una cortina de humo, por algunos), la lucha feminista, algún evento aislado en otro lugar o de un sector de la población (como el apagón en algunas colonias en la CDMX), algunos muertos por aquí y por allá en algún vago rincón. Y por supuesto había los memes acostumbrados, fotos personales, publicidad y publicaciones intrascendentes. Me desilusionó e indignó.
No sé si el Popo tuvo un pésimo timing o realmente la cortina de humo la mantenemos todo el tiempo frente a nuestra nariz. Estoy totalmente de acuerdo que hay temas de gobierno que atender pero me sorprende que lo hayamos vuelto a dejar pasar, sumergidos en cualquier otra de nuestras aguerridas batallas personales o en el peor de los casos, de nuestras inmutables existencias (según noostros).
Quizá estoy exagerando. Quizá estoy muy al pendiente. Quizá tenga un trauma infantil o tal vez estoy paranóico y la edad me está pegando, pero lo que me quedó rondando en la cabeza fue: ¿Qué Onomatopeya nos hace falta a cada uno para despertar y convertirnos en ciudadanos del mundo conscientes y responsables? ¿Otro PUM? ¿Un TRAC? ¿Un DING-DONG? ¿O algún TOC TOC? ¿Un PRAZ? ¿Qué es lo que necesitamos como sociedad para reaccionar y accionar como sabemos que es apremiante? ¿Para olvidar las diferencias de cualquier clase y convertirnos en seres humanos conectados, igualarnos y ver por el bien común? ¿Qué clase de nueva sacudida estamos esperando? ¿Hasta dónde hay que llegar?
¡ZAZ!

Por cierto: Onomatopeya se refiere a la palabra escrita que recrea un sonido.

Popocatepétl – Julio Espejel

por Daniel Pérez Juárez

Hoy supe que te extraño, aunque estés y no te encuentre. No es que sea más fuerte que tú, sólo miento mejor.
El tiempo se fugó entre tu sonrisa, cuando quise mirar atrás.
Tu voz me hace flotar, pero a dónde, será acaso a otra dimensión, al ocaso, al cielo, o sólo es el anzuelo para llegar a ti o tal vez la soga de este abismo, de donde nunca debí salir.
La música es mi único escape a la libertad, cada canción me lleva al lugar donde pertenezco, lejos de todo, donde sólo importo yo, donde me hago fuerte y soy invencible.
La poesía también me arrebata a un espacio donde sólo yo concibo mi realidad, donde nadie me hace daño.
Emerjo entre las calles solas, adornadas de patéticos puestos de comida en cada esquina como únicas luces que iluminan mi sendero a casa.
No sabes de mi maldita necedad por conservarme estúpidamente a tu lado, a quien no poder descargar mi furia cantando sin que escuches que en realidad te lo estoy gritando a ti.
Soy la intención más pura, pero también soy la más arrogante, exagerada, torpe, absurda, vulgar, pero siempre requerida por ti.
Los licores que bebo al amanecer no son para olvidarte, sino para saber que aún te amo, y que te digo entre sueños: abrázame, acércate a estos helados labios que separa el viento y bésame, el pavimento es fiel testigo de lo que te digo.
El jazz que ahora suena me tiene pensando en qué maldito momento escribiré algo decente para poder dedicarte, qué partitura debo de tocar para destruir mis oídos y así dejar de verte musa de mi distancia.
Ayúdame a destruirme por completo, sólo lo hiciste a medias, ayúdame a no encontrar mi lado noble o a odiarlo todo, ayúdame a no tener respeto y ser un pobre imbécil egoísta, narcisista, un yo despreciable, que saque su demonio dormido, te lo suplico, por favor, ayúdame a ser el más horrible de los hombres para que no sienta nada y así puedas quererme, ayúdame a ser esa persona.

por Deysi Sánchez H.

(Twitter: Deysi_SH)

México siempre se ha caracterizado por ser un país misógino, machista y feminicida; y no son solo palabras, pues 0 cifras hablan por sí mismas. En años anteriores la media de mujeres asesinadas al día era de 7, lo cuál ya era bastante preocupante, el feminicidio se comenzó a monitorear y muchas activistas enfocadas al feminismo comenzaron a hacer de éste un tema más visible. Con esto podríamos esperar que las cosas se tornaran en favor de las mujeres, algo que dentro de este país suena utópico.

Ya para 2019, las estadísticas se modificaron, no a nuestro favor, pues ahora las cifras nos arrojan el resultado de que son nueve mujeres asesinadas cada día; también se tienen datos que seis de cada diez mujeres han sufrido algún tipo de violencia, incluidas menores de edad, esto según datos de ONU Mujeres.

¿Pero por qué no denuncian las mujeres? Porque la mayoría no tienen confianza en las autoridades, porque muchas veces al ir a denunciar sufren de revictimización, pues las comienzan a interrogar de tal manera que las hacen sentir culpables, si las golpearon es porque ellas se lo buscaron, porque algo hicieron, por su comportamiento, o incluso por su vestimenta. Debido a esto solo 1% de los delitos son denunciados y apenas el 3% de las investigaciones policiales acaban en sentencia.

Por la razón anterior es que las mujeres hemos buscado nuevas formas de denuncia y justo eso ha hecho que surgiera el movimiento #MeToo, en México la primera en hablar de abuso y acoso fue la actriz Karla Souza, pero lamentablemente, aunque no de manera sorpresiva, su testimonio se puso en tela de juicio; al final el caso no trascendió.

Pero en este último fin de semana por fin se abrió la caja de Pandora, bastó un tuit evidenciando a un conocido escritor para que el movimiento #MeTooEscritoresMexicanos tomará el suficiente empuje como para impulsar a aquellas mujeres que se han sentido agredidas por un sector en específico, el sector “intelectual” de escritores. Y comenzaron a caer nombres, uno tras otro, testimonios. Pero no todas las mujeres denunciarían abiertamente, asi que creó una cuenta de Twitter para que las mujeres víctimas de alguno de estos hombres pudieran denunciar de manera anónima.

(@MeTooEscritores): https://twitter.com/MeTooEscritores?s=09

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Muchos nombres comenzaron a surgir, algunos más conocidos que otros, y algunos se comenzaron a repetir, lo que hizo que hizo que esta dinámica cada vez tuviera más credibilidad. La reacción de la red feminista fue contundente, dando seguridad absoluta a toda aquella que denunciara de forma anónima, o no, con Hashtags de #YoTeCreo, #SeVaaCaer, etc., la red sorora de mujeres brindaba seguridad y apoyo a todas las víctimas de cualquier tipo de violencia.

Pero este movimiento no se limitó a escritores, también se contagió a académicos, a hombres involucrados con el cine y a otros gremios que parecerían que por ser parte de las artes o a tener cierto grado de intelectualidad los exentarían de comportarse de manera tan ruín en contra de las mujeres. Dentro de las denuncias se visualizaron problemáticas como acoso, violaciones, hostigamiento laboral y académico, entre otras, situaciones que la si no todas, la mayoría de mujeres sí las hemos padecido.

Sin embargo, como era de esperarse el movimiento #MeToo también tiene a sus detractores, a los que no creen en lo que dicen las víctimas, a los y las que creen que muchos de los casos han sido inventados por algún tipo de venganza, porque ante ellos estos hombres se han comportado de una manera cortés, así que pasan por alto que muchas veces ese es el perfil de este tipo de individuos, y que, muy a nuestro pesar, muchas veces las personas no reaccionan de la misma manera con todas las personas, pues no todos despiertan ese “instinto” con todo el mundo.

Escritores más nombrados en el movimiento #MeTooEscritoresMexicanos

Lo que sí es verdad y vale la pena enfatizar, es que cada vez son más las mujeres que se atreven a levantar la voz; cada vez la red de sororidad crece y se vuelve más sólida, pues representa toda la rabia que ahora se está convirtiendo en fuerza. No importa que muchos las tachen de exageradas, no importa que muchos quieran demeritar su lucha, porque más vale gritar antes de seguir soportando golpes y hostigamiento, más vale gritar antes de convertirse en una cifra más de feminicidio.

Para muchos tal vez se trate de venganza y desprestigio, pero todos aquellos deberían de darse el privilegio de la duda.