Dos esperanzas

– Genaro Luna Carreto Sí claro, el hombre estaba loco. Ya sea porque así nació o porque el alcohol lo transtornó. Sin embargo, parado en la esquina y acariciando a su hijo, generaba en uno algún sentimiento, por momentos de desprecio. Me detuve a ver la banca donde cada fin de semana soñaba con verla…